Wolfenstein 2: The New Colossus

Richard Spencer, conocido portavoz de la alt-right: una nueva etiqueta con la que los nazis tratan de colar de nuevo sus ideas en la sociedad. La existencia de ese artículo no deja de remarcar en qué se han convertido los nazis en la cultura popular: en un enemigo tan unidimensional y fácil de antagonizar que un puñetazo en plena calle a uno de sus líderes no es más que un chiste con el que soltar una carcajada. Spencer y compañía son el punch en punchline.
Al preguntarle a Arcade Berg, diseñador senior de MachineGames, si la situación política actual estuvo detrás de la elección de Estados Unidos como localización para la secuela de Wolfenstein, su respuesta es que nadie en el estudio podía llegar a imaginar una situación como la actual. Los nazis paseando por las calles en Charlottesville todavía no han adelantado (por la derecha) al universo ficticio de Wolfenstein, pero de manera involuntaria el juego parece haber aterrizado en el momento propicio para servir de desahogo a una situación real.
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Los anteriores avances de Wolfenstein 2 se realizaron en la zona inicial del juego, con un B.J. Blazkowicz en silla de ruedas, pero en esta ocasión controlamos a un soldado en plenas facultades, cargado hasta los topes de armas y con decenas de nazis delante a los que aniquilar. El escenario escogido para la demo es Nueva Orleans, convertida en un gueto rodeado por enormes vallas para evitar que los pocos habitantes huyan mientras los nazis exterminan a los supervivientes.
Sin embargo, mejor armamento no significa más facilidades. Más bien todo lo contrario: en MachineGames se han encargado de que no puedas relajarte ni un segundo si no quieres ver cómo tu barra de vida desciende a una velocidad vertiginosa. Berg me comentó que la dificultad es parte del ADN de Wolfenstein y que hay modos de juego tan complicados que ni él mismo es capaz de completarlos después de tres años trabajando intensamente en su desarrollo.
Si el reboot de Doom nos ponía en la piel de un soldado poderoso que podía lanzarse de cabeza al enemigo sin pestañear, Wolfenstein nos proporciona un armamento poderoso con un protagonista al que le afectan mucho más las balas y tiene que realizar las aproximaciones con más cuidado. La franquicia llegó a MachineGames casi de casualidad: Berg me contó que hablaron con Bethesda para negociar el desarrollo de un juego y que la propia distribuidora le comentó que podían desarrollar un juego de esta franquicia si así lo deseaban. Casi parece que hubiese sido al revés, porque el estudio sueco no solo ha cumplido actualizando el juego, sino que se nota muy cómodo llevándoselo a su terreno.